Diario de Afrodita |
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Es indudable que los seres más malagradecidos que existen en la humanidad somos las mujeres, que nunca nos encontramos conformes con nada y mucho menos con nosotras mismas. Llámenlo baja autoestima, patrones errados acerca de nuestro cuerpo, personalidad y valía personal, gran influencia de los medios de comunicación en la imagen femenina, pero así seamos una barbies no nos aceptamos. Holliwood no escapa de esta realidad, Nicole Kidman ha declarado que a pesar de ser una de las mujeres más bellas del mundo está descontenta con su apariencia y su estatura, pues desearía ser una italiana bajita, gordita y con muchas curvas. ¿que tal? Por su parte Winona Ryder se tiñe el cabello y las cejas de castaño pues al parecer es muy rubia y no le gusta. Ni hablar de los cambios hechos en el busto de Pamela Anderson, que no estaba conforme con sus 48 C. Si eso pasa en el mundo de la farándula, ni les cuento lo que pasamos las simples mortales frente al espejo, despotricando de Dios y luego de nuestros padres. Si eres bajita quieres ser altota, si eres rubia natural - algo raro por aquí pero no imposible - quieres ser castaña, las de mucha ceja quieren poca, las de boca grande la quieren pequeña, las pecosas como yo quisieran menos, las flacas quieren estar más gorditas y viceversa. Dígame con los senos, las pechugonas los queremos más chiquitos y las planitas son la razón de ser de los cirujanos plásticos. Tantas horas perdidas frente al espejo junto a libros de autoayuda, para darme cuenta que siempre que yo me ame y me acepte como soy, la gente y en especial los hombres van a reaccionar frente a eso y positivamente. A las mujeres eso nos impresiona, pues la representación social que tenemos de nuestro aspecto físico es la de las revistas y las novelas, mujeres flaquitas, operadas y que viven para su figura. Por eso admiro a Daniela Alvarado, figura estelar de la novela de las 9, que a pesar de los kilitos de más, de que su personaje de broma muestra los brazos y que no usa mucho maquillaje, logra lo que las misses metidas a actriz no consiguen: rating, sintonía, papeles en cine y sobre todo el cariño del público. De verdad, que el cambio tiene que comenzar por nosotras mismas, para que la próxima generación de féminas se ame y se acepte como son y reconozcamos que en la variedad está el gusto y siempre que destaquemos esas partes que nos elogian podemos lograr más que las misses. Es no falla, siempre vemos en la calle a la gordota, flaquita, feíta que anda con tremendo papi o el gordito, feíto. calvito... con su mami al lado. Porque todo está en la mente, si crees que estás buenota, lo transmites y la gente lo capta y reacciona en consonancia. Hace poco conocí a un tipo que le fascinan las gorditas, "con muchos cauchitos y celulitis" cosa que según él lo excita demasiado. Como no entré dentro de su estricto perfil y a mi tampoco me gustó, no nos vimos más. Pero sirvió de algo conocerlo: ya no me siento gorda y ahora muestro todo lo que Dios tan benevolentemente me regaló, total hay un comprador para mi mercancia. |